Cuatro velas en busca de viento

17 enero 2010

Se me pide, para cumplir adecuadamente con mis obligaciones académicas, que recurra a una fuente solvente, de primera mano, que me permita elaborar un post sobre la temática general de este blog. Esto es, y dicho en otras palabras, el testimonio fehaciente de un viajero. Podría plantearme: ¿acaso no es suficiente el de un servidor? Pues lo cierto es que no. No sería válido, en ningún caso, sin las reflexiones de aquellos que otrora me acompañaron en algún lugar del camino. Así pues, sus palabras se unen hoy a las mías en este pequeño punto de encuentro cibernético. Comparto con todos ellos la pasión de haber explorado juntos lo desconocido pero, sobre todo, la insuperable adicción al extraño gozo del sentirse extranjero. Como dijo un joven Ernesto Guevara, mucho antes de ser el ‘Che’, “no es este un relato de hazañas impresionantes. Es un trozo cuatro vidas tomadas en un momento en que cursaron juntas un determinado trecho con identidad de aspiraciones y conjunción de ensueños”.

En primer lugar, y tras varios meses de incomunicación recíproca, contacto con un viejo amigo. Adrián y yo tenemos muchos registros por duplicado en la memoria. Noches enteras de travesía por el Mediterráneo y sus estrellas, algún que otro encuentro policial en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme y, guardado en un archivador más pesado que los anteriores, largas horas de autostop bajo el sol de la Toscana. De todo aquello, él dice que “conserva un buen recuerdo” y que “ese tipo de cosas hay que repetirlas”. Esto es, añado yo, un magnífico ejemplo de lo que se denomina memorización selectiva. Adrián ríe y finalmente confiesa: “pese a lo que la gente pueda pensar, en un viaje la mayor parte de los momentos no son agradables debido a las dificultades que surgen permanentemente y la tensión que ellas causan. Sin embargo, la gracia está precisamente en solucionarlos y seguir adelante en el camino. Además, un viaje en el que todo son maravillas no es un viaje, es un resort”. La idea está clara pero, entonces se preguntará el profano, ¿merece la pena tanto sufrimiento? “Sin duda. No se puede disfrutar de verdad de los buenos momentos si no has superado los malos. Un paisaje no vale lo mismo sin la dificultad de llegar hasta él”. Como siempre, Adrián y yo no podemos estar más de acuerdo. En el avión y su aeropuerto, la maleta y sus ruedas, el taxi y su chófer, el hotel y su guía… no hay color. Eso es carne de agencia, turismo industrial. Sí, Adrián tiene razón, y es que, “nosotros nacimos con la mochila a la espalda, la guitarra a los pies, el brazo extendido y el pulgar erguido”.


Ante esto – como era de esperar – Iratxe, mi más reciente compañera de aventuras, discrepa. “Una cosa es la economía de medios del mochilero y otra las inclinaciones esas de perroflauta tuyas y de tus amigos”, bromea. El lector ingenuo creerá que ella es una pija o algún género semejante pero, en realidad, es la opinión de quien ha recorrido las regiones más depauperadas de Rumanía, la sufrida Bosnia de posguerra o las islas más inhóspitas del Adriático. Y doy fe: yo estaba allí. Será por eso que Iratxe pronto se apresura a retirar el agravio vertido sobre mí y mis amistades; “lo que pasa es que no creo que sea correcto asociar la idea de los viajes de bajo presupuesto con la del típico bohemio trotamundos. Eso puede echar para atrás a mucha gente. Simplemente la nuestra es una opción más que toman personas de todas las edades”, dice. Entiendo el razonamiento pero, no obstante, no comparto esa perspectiva en esencia economicista del mochilero. Desde mi punto de vista, su objetivo no es, ni mucho menos, ahorrar dinero, sino que acepta y se sumerge en una experiencia de viaje en la que la solidaridad y la vida en colectividad adquieren el papel protagonista. Supone, ante todo, un fenómeno cultural y cosmopolita de primer orden.

Rafa, en cambio, no entra en esas polémicas. “Un mochilero es, y tú lo sabes mejor que nadie, un vividor en bancarrota”, sentencia. No me sorprende esta afirmación por su parte. En los meses en ruta que hemos vivido juntos, jamás a mi pipa le faltó tabaco ni a mi garganta el buen whisky. Sin embargo, mentiría si dijese lo mismo de un techo o, incluso, el alimento. Por eso, como bien dice él, “en esas circunstancias se tiene mucho ingenio y muy poca vergüenza”. Y, en realidad, funciona. De esa guisa cruzamos el viejo Telón de Acero y recorrimos, en su día, prácticamente la totalidad del continente. Recordamos a la perfección, como el truhán al incauto, las madrugadas del Este. “Uno puede llegar a unos extremos de lamentabilidad insospechados y, al mismo tiempo, experimentar momentos envidiables e irrepetibles. Es decir, puedes haber estado mendigando unas monedas por la mañana y, por la noche, estar disfrutando de lugares y compañías de ensueño. Es un mundo de contrastes”, diserta Rafa. Es entonces cuando, mediante el recuerdo, ponemos escenario y rostro a esa inconcreción onírica que es, sin remedio, un impulso que nos mueve hacia la próxima conquista de nuevos horizontes.

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El sueño de Laura Dekker

6 enero 2010

Hace unos meses la historia de Laura Dekker sacudió a la opinión pública europea. La chica holandesa pretendía, a sus catorce años, convertirse en la persona más joven en dar la vuelta al mundo en solitario. Para completar la aventura, Dekker contaba con su velero y la correspondiente autorización de sus padres. Sin embargo, Laura no llegó a echarse a la mar: un juzgado de menores de Utrecht abortó sus planes y, además, retiró la custodia a sus progenitores.

La polémica estaba servida. Y es que Laura Dekker no es, ni mucho menos, la primera persona menor de edad que, de hecho, logra circunnavegar la Tierra. Es más, sin ir más lejos, este mismo verano el norteamericano Zac Sunderland y el británico Michael Perham conquistaron tal gesta, con tan sólo seis semanas de diferencia, tras haber iniciado su ruta a los dieciséis años de edad. No obstante, antes les habían precedido otros jóvenes marineros como David Dicks – 17 años –, Seb Clover – 15 años – o Robin Lee Graham – 16 años –. La heroicidad de todos ellos fue bienvenida e, incluso, sus hazañas fueron registradas, cuando correspondía, en el célebre Libro Guinness de los Records.

Pero, a ojos de la sociedad, la historia de Laura Dekker es distinta. En el mejor de los casos, su sueño es una locura propia de la inmadurez y, sobre todo, de la escandalosa irresponsabilidad de sus padres. Sin embargo, para ella, este es un juicio injusto. Laura nació a bordo de un velero durante una vuelta al mundo. A los seis años tenía su propia embarcación y a los diez navegaba sola. Por tanto, está y se siente plenamente capacitada para realizar su viaje.

Entonces, la pregunta es: ¿por qué la justicia retira la custodia a sus padres e impide a Laura zarpar con su velero? O, lo que es más importante, ¿influye, de algún modo, su condición de mujer?

Proyecto ‘Constellation’. El último sueño de la NASA

30 noviembre 2009

Los Estados Unidos van a la zaga de la carrera espacial. La autoridad de su otrora imbatible NASA (National Aeronautics and Space Administration) ha quedado en entredicho en los albores del siglo XXI. Rusia posee planes de colonización lunar a corto plazo y China ha anunciado que ya tiene en su poder la mejor cartografía del satélite para abordar tal propósito. Además,  el desastre del transbordador Columbia y la consiguiente paralización de proyectos, han pasado factura a la agencia espacial estadounidense. Si a ello le sumamos los efectos devastadores de la actual recesión económica norteameriaca, así como el recorte presupuestario para los asuntos espaciales de la administración Obama, no resulta un futuro muy halagüeño para la NASA.

Sin embargo, los científicos estadounidenses tienen en marcha uno de sus programas más ambiciosos: el proyecto ‘Constellation’. Hecha pública en 2006, esta investigación aspira al desarrollo de una nueva generación de naves espaciales – los cohetes Ares y la cápsula Orión – y un módulo de alunizaje. Su objetivo final es la posible construcción de un asentamiento permanente en la Luna que permitirá, a la postre, una hipotética conquista humana de Marte.

Septiembre de 2012

Primer test operacional completo de Ares. Durará unos 8 minutos. No estará tripulado.

Septiembre de 2013

Primer vuelo de la nave espacial Orión. Permanecerá dos semanas en el espacio sin tripulantes.

Junio de 2014

Ensayo de la primera misión tripulada. No obstante, no llevará astronautas. Incluye demostración de encuentro orbital y operaciones próximas a la ISS (Estación Espacial Internacional).

Septiembre de 2014

Primera misión tripulada (dos astronautas) y primer acoplamiento con la ISS.

Diciembre de 2014

Primera misión de carga a la ISS.

Marzo de 2015

Primera misión operacional a la ISS incluyendo intercambio de tripulación. Tres tripulantes.

Mayo de 2015

Vuelo no tripulado de carga a la ISS.

Julio de 2015

Vuelo no tripulado de carga a la ISS.

Septiembre de 2015

Última misión tripulada de la ISS. Contará con tres cosmonautas.

Diciembre de 2015

Última misión de carga a la ISS.

Junio de 2018

Primer vuelo del Ares V.

Febrero de 2019

Primer vuelo del módulo lunar de la Orión (LSAM).

Junio de 2019

Vuelo de circunvalación lunar. Ensayo con LSAM 2 similar al del Apollo X. Primera misión lunar desde 1972. Estará comandada por cuatro astronautas.

Diciembre de 2019

Módulo LSAM que se acoplará al Orión XIII.

Diciembre de 2019

Séptimo alunizaje en la Luna (primero del proyecto ‘Constellation’). Cuatro seres humanos se posarán en la superficie lunar.

Junio de 2020

Módulo LSAM que se acoplará al Orión XIV.

Agosto de 2020

Octavo alunizaje tripulado.

El descubrimiento de América: día a día

23 noviembre 2009

Incluimos, a continuación, un resumen cronológico del que probablemente sea el viaje más importante de la Historia: la expedición de Cristóbal Colón (circa 1451 – 1506) al mando de la Santa María, la Pinta y la Niña. La reconstrucción del mismo viene a cargo de la relectura del Diario de a bordo del propio Almirante y, a su vez, los escritos posteriores del fraile Bartolomé de las Casas (1484 – 1566).

3 de agosto de 1492. El inicio del viaje.
“Partimos viernes tres días de agosto de 1492 de la barra de Saltés a las ocho horas. Anduvimos con fuerte virazón hasta el poner del sol hacia el camino para las Canarias”

8 de agosto de 1492
“Hubo entre los pilotos de las tres carabelas opiniones diversas dónde estaban y el Almirante quisiera ir a Gran Canaria por dejar la carabela Pinta, porque iba mal acondicionada del gobernario y hacía agua”

6 de septiembre de 1492
“Partió aquel día por la mañana del puerto de la Gomera y tomó la vuelta para ir a su viaje”

11 de septiembre de 1492
“Aquel día navegaron a su vía, que era el Oeste, y anduvieron veinte leguas y más, y vieron un gran trozo de mástil de nao, de ciento y veinte toneles, y no lo pudieron tomar”

14 de septiembre de 1492
“Aquí dijeron los de la carabela Niña que había visto un garjao y un rabo de junco; y estas aves nunca se apartan de tierra, cuando más, veinticinco leguas”

16 de septiembre de 1492
“Tuvo aquel día algunos nublados, lloviznó. Dice aquí el Almirante que hoy y siempre de allí adelante hallaron aires temperantísimos, que era placer grande el gusto de las mañanas, que no faltaba sino oír ruiseñores. Dice él: «y era el tiempo como por abril en el Andalucía». Aquí comenzaron a ver muchas manadas de hierba muy verde que poco había, según le parecía, que se había desapegado de tierra, por lo cual todos juzgaban que estaban cerca de alguna isla; pero no de tierra firme, según el Almirante, que dice: «porque la tierra firme hago más adelante»”

17 de septiembre de 1492
“Ayudábales la corriente. Vieron mucha hierba y muy a menudo, y era hierba de peñas, y venía la hierba de hacia Poniente. Juzgaban estar cerca de tierra. Amaneciendo, aquel lunes, vieron muchas más hierbas y que parecían hierbas de ríos, en las cuales hallaron un cangrejo vivo, el cual guardó el Almirante. Y dice que aquellas fueron señales ciertas de tierra, porque no se hallan ochenta leguas de tierra”

25 de septiembre de 1492
“Al sol puesto, subió el Martín Alonso en la popa de su navío, y con mucha alegría llamó al Almirante, pidiéndole albricias que veía tierra. Y cuando se lo oyó decir con afirmación, el Almirante dice que se echó a dar gracias a Nuestro Señor de rodillas, y el Martín Alonso decía Gloria in excelsis Deo con su gente. Lo mismo hizo la gente del Almirante; y los de la Niña subiéronse todos sobre el mástil y en la jarcia, y todos afirmaron que era tierra. Y al Almirante así pareció y que habría a ella veinticinco leguas. Estuvieron hasta la noche afirmando todos ser tierra. Mandó el Almirante dejar su camino, que era el Oeste, y que fuesen todos al Sudoeste, adonde había parecido la tierra”

26 de septiembre de 1492
“Navegó a su camino al Oeste hasta después de medio día. De allí fueron al Sudoeste hasta conocer que lo que decían que había sido tierra no lo era, sino cielo”

29 de septiembre de 1492
“Vieron un ave que se llamaba rabihorcado, que hace vomitar a los alcatraces lo que comen para comerlo ella, y no se mantiene de otra cosa. Es ave de la mar, pero no posa en la mar ni se aparta de tierra veinte leguas. Hay de éstas muchas en las islas de Cabo Verde. Después vinieron dos alcatraces. Los aires eran muy dulces y sabrosos, que dice que no faltaba sino oir al ruiseñor, y la mar llana como un río. Parecieron después en tres veces tres alcatraces y un horcado. Vieron mucha hierba”

30 de septiembre de 1492
“Navegó su camino al Oeste. Anduvo entre día y noche, por las calmas, catorce leguas; contó once. Vinieron al navío cuatro rabos de junco, que es gran señal de tierra, porque tantas aves de una naturaleza juntas es señal que no andan desmandadas ni perdidas. Viéronse cuatro alcatraces en dos veces. Hierba, mucha”

2 de octubre de 1492
“Vieron un ave blanca que parecía gaviota“

8 de octubre de 1492
“Tuvieron la mar como el río de Sevilla; gracias a Dios, dice el Almirante. Los aires muy dulces como en abril en Sevilla, que es placer estar a ellos: tan olorosos son. Pareció la hierba muy fresca; muchos pajaritos del campo, y tomaron uno que iba huyendo al Sudoeste, grajaos y ánades y un alcatraz”

9 de octubre de 1492
“Toda la noche oyeron pasar pájaros”

10 de octubre de 1492
“Aquí la gente ya no lo podía sufrir: quejábase del largo viaje. Pero el Almirante los esforzó lo mejor que pudo, dándoles buena esperanza de los provechos que podrían haber. Y añadía que por demás era quejarse, pues que él había venido a las Indias, y que así lo había de proseguir hasta hallarlas con la ayuda de Nuestro Señor”

11 de octubre de 1492
“Vieron pardelas y un junco verde junto a la nao. Vieron los de la carabela Pinta una caña y un palo y tomaron otro palillo labrado a lo que parecía con hierro, y un pedazo de caña y otra hierba que nace en tierra, y una tablilla. Con estas señales respiraron y alegráronse todos.
Y porque la carabela Pinta era más velera e iba delante del Almirante, halló tierra e hizo las señas que el Almirante había mandado. Esta tierra vio primero un marinero que se decía Rodrigo de Triana; puesto que el Almirante, a las diez de la noche, estando en el castillo de popa, vio lumbre, aunque fue cosa tan cerrada que no quiso afirmar que fuese tierra; pero llamó a Pedro Gutiérrez, repostero de estrados del Rey, y díjole que parecía lumbre, que mirase él, y así lo hizo y viola”

12 de octubre de 1492. La llegada al Nuevo Mundo.
“A las dos horas después de media noche apareció la tierra de la cual estarían dos leguas. Amañaron todas las velas y pusiéronse a la corda. Llegaron a una islita. Luego vinieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada, y Martín Alonso Pinzón y Vicente Yáñez. Sacó el Almirante la bandera real. Tomó posesión de la dicha isla por el Rey y por la Reina sus señores, haciendo las protestaciones que se requerían, como más largo se contiene en los testimonios que allí se hicieron por escrito”

Grandes viajeros de la Historia: V. Charles Darwin

15 noviembre 2009

darwinNombre: Charles Robert Darwin

Nacimiento: 12 de febrero de 1809

Fallecimiento: 19 de abril de 1882

Origen: Shrewsbury (Inglaterra)

Obras: Viaje de un naturalista alrededor del mundo (1839), El origen de las especies (1859), El origen del hombre (1871)

Genio magnánimo de la ciencia. Charles Darwin probablemente asestó la mayor sacudida al pensamiento humano desde la revolución de Copérnico. Sin embargo, jamás habría desarrollado su teoría de la evolución si no hubiese embarcado en un largo viaje de cinco años (1831 – 1836) a bordo del Beagle. En efecto, Darwin zarpó a los 22 años desde el puerto de Plymouth (Inglaterra) como ayudante no remunerado en una expedición científica que tenía como objetivo cartografiar las costas de América del Sur. Durante la travesía, el joven estudiante realizó importantes observaciones y fue recogiendo datos que luego devendrían en conclusiones reveladoras para el ser humano. Años después, y tras cientos de comprobaciones, publicó en 1871 su obra capital El origen de las especies.

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Grandes viajeros de la Historia: IV. Alejandro Malaspina

15 noviembre 2009

malaspinaNombre: Alessandro Malaspina

Nacimiento: 5 de noviembre de 1754

Fallecimiento: 9 de abril de 1809

Origen: Mulazzo (Italia)

Obras: Viaje político-científico alrededor del mundo (1794), Tablas de latitudes y longitudes de los principales puntos del Río de la Plata, nuevamente arregladas al meridiano que pasa por lo más occidental de la isla de Ferro (1837)

El 30 de julio de 1789 zarparon de Cádiz dos fragatas: la Atrevida y la Descubierta. En ellas iban embarcados los mayores ilustrados de la marina española comandados por el toscano Alessandro Malaspina y su compañero José de Bustamante y Guerra. Naturalistas, botánicos, astrónomos, pintores, dibujantes y cronistas tenían como objetivo estudiar científicamente la riqueza natural de los territorios coloniales de influencia hispana. Para ello, cruzaron el Atlántico, recorrieron las costa oeste americana desde Tierra de Fuego hasta Alaska, atravesaron el Océano Pacífico, exploraron el sudeste asiático, rodearon Australia, llegaron a Nueva Zelanda y se internaron en los atolones. Su viaje fue conocido popularmente como la “expedición Malaspina”. Regresaron a Europa el 21 de septiembre de 1794 trayendo consigo documentos y mediciones de incalculable valor académico.

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Grandes viajeros de la Historia: III. Juan Sebastián Elcano

15 noviembre 2009

elcanoNombre: Juan Sebastián Elcano

Nacimiento: 1476

Fallecimiento: 4 de agosto de 1526

Origen: Getaria (Euskadi)

Obras: Testamento (1526) conservado en la Colección de documentos inéditos para la historia de España, vol. I (1842) pag. 252-271

Primus circumdedisti me”. Ese fue el título que el planeta Tierra otorgó a Juan Sebastián Elcano. Y es que el vasco fue el primer ser humano que dio la vuelta al mundo. Partió, bajo la dirección del portugués Fernando de Magallanes, el 20 de septiembre de 1519 desde el puerto de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Les acompañaban 234 hombres embarcados en 5 naves. Magallanes murió durante el viaje en las proximidades de Filipinas y, por ello, Elcano tomó el mando de capitán en 1521. Navegaron durante meses por el Océano Índico y, asolados por el hambre y el escorbuto, doblaron el Cabo de Buena Esperanza. Lograron rodear por aguas enemigas la totalidad del continente africano resistiendo, a su vez, al envite de la piratería. Finalmente, el 6 de septiembre de 1522 un buque apareció en el horizonte de las costas gaditanas. Era la nao Victoria, el único navío superviviente, con el capitán Elcano al timón. Sólo 18 hombres, reducidos a piel y huesos, desembarcaron nuevamente en Sanlúcar de Barrameda. Habían demostrado a la Humanidad, tras tres años de penosa travesía, que la Tierra es redonda.

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Grandes viajeros de la Historia: II. David Livingstone

15 noviembre 2009

livingstoneNombre: David Livingstone

Nacimiento: 19 de marzo de 1813

Fallecimiento: 1 de mayo de 1873

Origen: Blantyre (Escocia)

Obras: Viajes y exploraciones en el África del Sur (1857), Viajes del doctor Livingstone en el África austral y valle del Zambeze (1865)

David Livingstone encarna la sed de aventura de los exploradores europeos del siglo XIX. Crítico con el militarismo, y enemigo acérrimo de la esclavitud, el escocés descubrió los secretos mejor guardados del corazón de África. Cruzó el desierto del Kalahari, remontó el Zambeze, halló las cataratas Victoria y navegó el lago Tanganica. En 1871 llegaron a occidente noticias de que Livingstone había desaparecido y, en consecuencia, el periódico New York Herald envió a Henry Stanley en su búsqueda. El encuentro se produjo en Ujiji cuando Stanley se topó con un hombre blanco, famélico y moribundo, al que se dirigió con su célebre frase: El doctor Livingstone, supongo…. Ambos viajaron juntos por el Tanganica pero Livingstone se negó a volver a Europa. Continuó su expedición hasta que cayó muerto a causa de la disentería y la malaria en 1873.

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Grandes viajeros de la Historia: I. Marco Polo

14 noviembre 2009

marco-poloNombre: Marc Pol

Nacimiento: 15 de septiembre de 1254

Fallecimiento: 8 de enero de 1324

Origen: Korčula (Croacia)

Obras: El libro de las maravillas (1298)

La procedencia del célebre mercader es discutida por la historiografía moderna. Tradicionalmente se apunta su supuesta ascendencia veneciana, sin embargo, existen referencias inexcusables que sitúan su origen en la isla adriática de Korčula (actual Croacia). No obstante, la importancia de sus viajes en el desarrollo de la cultura occidental está fuera de toda duda. Marco Polo atravesó el mundo musulmán y exploró las regiones más inhóspitas del continente asiático en un viaje que duró veintisiete años (1271 – 1298). Asimismo, fue uno de los primeros europeos que siguió la ruta de la seda. A él debemos la introducción generalizada en nuestro continente de la pasta, los helados, la pólvora y algunos juegos. La crónica de sus viajes está recogida en El libro de las maravillas.

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De Chris McCandless a Alexander Supertramp

8 noviembre 2009

McCandless1Estallar una botella de champagne contra su casco es el bautizo habitual de un navío. Cuentan los marineros que esta tradición augura para el buque un futuro inequívoco de buenaventura. Por el contrario, si el vidrio soporta el impacto y no derrama su áureo brebaje, se avecina una desgracia inesquivable. Se habría inaugurado entonces un cuaderno de bitácora con tragedia asegurada. Pues bien, hoy en Mundo en ruta hacemos lo propio. Comenzamos nuestro viaje con la desdichada historia de Christopher McCandless. Considérelo, si se quiere, un reto a la superstición. La insolencia natural esperable en el descreimiento de un vagabundo errante.

Lo cierto es que creemos que el espíritu de este joven encarna, mejor que nadie, la aspiración idiosincrática de este blog. La vida de McCandless no corresponde al relato de una fábula lejana; la cercanía temporal de su aventura nos hace aún más comprensible, y todavía más humana, la fuerza irrestricta de sus convicciones. Graduado con honores en la Universidad de Emory (Georgia, EE.UU.) en 1990, perteneció a la primera generación que se enfrentó a la desvalorización absoluta a la que había dado paso el despegue de la posmodernidad. La globalización, la sociedad abierta y el fin de la Historia comenzaban a hacer sus estragos. Una parte de la juventud – la mejor, sin duda – ya no veía nada más allá del sacrosanto nace-compra-trabaja-consume-muere. Nacían los bien conocidos tiempos del anhelo por pasado, la frustración por presente y la incertidumbre por futuro. Christopher, lector ávido e insaciable, halló una expresión atemporal de esta realidad en la novela Walden de H.D.Thoreau: “más que el amor, el dinero o la fama, deseo la verdad. Me senté a una mesa donde había manjares exquisitos y vino en abundancia, rodeado de comensales obsequiosos, pero carente de verdad y sinceridad. Me alejé de esa mesa inhóspita sintiendo todavía hambre. La hospitalidad era tan fría como el hielo”. McCandless subrayó esas palabras en el libro del célebre escritor anarquista.

A pesar de haber cosechado un éxito académico sobresaliente y gozar de una posición social privilegiada – su padre era ingeniero de la NASA y su madre formaba parte del equipo de una gran corporación aeronáutica –, Chris decidió virar el rumbo de su sino. Sin previo aviso, donó los 24.000 $ que había ahorrado, destruyó sus tarjetas de crédito y quemó sus documentos. A los 22 años abandonó su identidad y adoptó el nombre de Alexander Supertramp. Así, emprendió un camino hacia la libertad cuya máxima aspiración era la reconciliación con la naturaleza, lejos de una civilización perversa hasta la médula. De esta forma, inició la aventura hacia su destino soñado: vivir como un asceta en la tierra de la virgen e indómita Alaska. Era la llamada de la selva de su adorado Jack London.

En su huida hacia el norte, Supertramp atravesó, entre otros lugares, Arizona, California y Dakota del Sur. Completó en su ruta una gesta memorable cuando descendió en canoa por el Gran Cañón del Colorado hasta alcanzar las costas del Golfo de California. En abril de 1992, tras dos años de travesía, llegó haciendo autostop a la ciudad de Fairbanks (Alaska). Fue entonces cuando materializó su sueño y, al fin, se adentró caminando en soledad por los bosques de la tierra helada. Allí sobrevivió al eterno frío septentrional y vivió, durante meses, en simbiosis absoluta con un medio hostil hasta lo imposible. Sin embargo, su alma libre tampoco descubrió en la tundra la ansiada paz y, por ello, decidió volver. Jamás lo logró.

Su cadáver en descomposición fue hallado junto a su diario, su cámara fotográfica y sus libros en el interior de un refugio. Con ellos, y con el testimonio de todos aquellos que encontró en su camino, podemos reconstruir hoy su odisea en Mundo en ruta. Y es que, el nombre de Christopher McCandless alcanzó notoriedad pública cuando Jon Krakauer narró su viaje en la novela Hacia rutas salvajes. Asimismo, la magistral reconstrucción cinematográfica homónima dirigida por Sean Penn en 2007 contribuyó a ensalzar la figura de McCandless a la categoría de mito. Así pues, con tal recomendación fílmica – y, por supuesto, musical a cargo del siempre genial Eddie Vedder – cerramos este pequeño homenaje a Chris McCandless o, mejor dicho, Alexander Supertramp.